La muestra se inauguró el día 30, en el sector Biblioteca del Jardín Japonés de Buenos Aires. En esta primera jornada, tintoreros y allegados cosieron los primeros ejemplares de los capítulos del libro. Así las historias que estas hojas plasman pertenecen enteramente a ellos. Muchos vinieron con sus nietos.De esta manera los niños pudieron conocer más acerca de sus ojis y obas.
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Mapeo de tintorerías- Introducción
Mapeo de tintorerías tiene como objetivo preservar la memoria de la colectividad.Proponemos entonces como primer paso, publicar en internet capítulos de las entrevistas que hicimos: para que más personas las conozcan y para que tal vez… les dé ganas de preguntarse por la de su propia familia.
Introducción
Mi oba tenía una tintorería en el barrio de Caballito. Yo crecí en esa tintorería, mirando las vainillas de la vereda desde el umbral de mármol negro, tocando el timbre y gritando “¡¡Clientee!!”… Jugaba a correr entre las perchas de los pantalones, a usar la tabla de lavar como tobogán, a creer que detrás del tumbler había un monstruo que respiraba en su bolsa de vapor.
Este año se cumplen sesenta años de la llegada de El Ruis a estas aguas rioplatenses. En ese barco llegó mi padre, quien luego pudo estudiar Medicina en gran medida gracias a la tintorería de su tío. Se jacta de saber cómo dar vuelta el cuello raído de las camisas, aunque es un hecho que aún no hemos podido verificar.
La vida de mi familia, como la de muchos Nikkei, está atravesada por la tintorería. Por ello, hace algunos años decidí encarar un proyecto: rescatar del olvido la memoria de los tintoreros de la colectividad. Sus canciones, sus recetas, sus historias de vida. Decidí comenzar por lo que me parecía más visible y cercano: la huella urbana de sus locales en la ciudad. Y así nació “mapeo de tintorerías”.
Valeria Matayoshi
Correctora: Paula Hattori Hoyos
Mapeo de tintorerías (proyecto registrado en derecho de autor).
Oba y papá
dibujo: MU
Obaachan me mostró una foto donde estaba ella con las personas que habían venido en el barco desde Japón. Le dije en aquel momento que las buscaría para reunirlas y que conversaran sobre sus vidas después de tantos años. Ella me contestó que la mayoría ya había fallecido y que los que quedaban vivían en el interior.
Mi oba falleció en el año 2006, poco después de esta anécdota.
Mi oba tenía una tintorería en el barrio de Caballito. Yo crecí en esa tintorería. En el umbral de mármol negro, en el mostrador, tocando el timbre y gritando..Clientee!! Mis juegos eran correr entre las perchas de los pantalones, usar la tabla de lavar como tobogán, creer que detrás del tumbler había un monstruo que respiraba en su bolsa de vapor.
Mi padre estudió Medicina gracias a la tintorería de su tío en Mendoza. Se jacta de saber como dar vuelta el cuello raído de las camisas (hecho nunca verificado hasta el día de hoy).
Este año se cumplen 60 años de la llegada del barco de mi padre, el Ruis a estas aguas.
Mi vida, como la de muchos Nikkei está atravesada por la tintorería. Hace algunos años, decidí encarar un proyecto: rescatar del olvido la memoria de la colectividad. Sus canciones, sus recetas, su vida. Empecé entonces por lo que me parecía más visible y cercano, la huella urbana de las tintorerías en la ciudad. Fue así como comenzó “mapeo de tintorerías”.
V.M








