dibujo: MU
Obaachan me mostró una foto donde estaba ella con las personas que habían venido en el barco desde Japón. Le dije en aquel momento que las buscaría para reunirlas y que conversaran sobre sus vidas después de tantos años. Ella me contestó que la mayoría ya había fallecido y que los que quedaban vivían en el interior.
Mi oba falleció en el año 2006, poco después de esta anécdota.
Mi oba tenía una tintorería en el barrio de Caballito. Yo crecí en esa tintorería. En el umbral de mármol negro, en el mostrador, tocando el timbre y gritando..Clientee!! Mis juegos eran correr entre las perchas de los pantalones, usar la tabla de lavar como tobogán, creer que detrás del tumbler había un monstruo que respiraba en su bolsa de vapor.
Mi padre estudió Medicina gracias a la tintorería de su tío en Mendoza. Se jacta de saber como dar vuelta el cuello raído de las camisas (hecho nunca verificado hasta el día de hoy).
Este año se cumplen 60 años de la llegada del barco de mi padre, el Ruis a estas aguas.
Mi vida, como la de muchos Nikkei está atravesada por la tintorería. Hace algunos años, decidí encarar un proyecto: rescatar del olvido la memoria de la colectividad. Sus canciones, sus recetas, su vida. Empecé entonces por lo que me parecía más visible y cercano, la huella urbana de las tintorerías en la ciudad. Fue así como comenzó “mapeo de tintorerías”.
V.M



